sábado, 25 de julio de 2015

Y eso de extrañar el café lo dije por cortesía.

Domingo,
La sala de billar parece algo novedoso,
Me desempolvo las rodillas,
Camila cruza las piernas,
Yo bailó la canción de los olvidos,
Maleta en hombros.

Si la soledad fuera un arma,
Tu estarías muerta,
Y yo en un funeral con café en mano,
Como todos los domingos,
Y eso de extrañarte está de más desmentirlo,
Pateaste mis mejores años,
Y yo te jodo la vida por si acaso.

Odio las cosas rojas,
Las lámparas que me guían,
Los bailes inusuales,
Los martes de vals,
Los domingos de misa,
Mis labios con tu nombre escapando por la comisura.

Te llamas,
No sé, yo te llamaba cariño,
-cariño y si despertamos juntos?,
Pero cariño es así, tan "un rato y me voy"

Un día,
Mientras el raspado nos esperaba en  la sala,
Cariño giró la perilla de la puerta para nunca más regresar.

Y no extraño el café,
Aunque el café en tus ojos,
Eran casi embrujadores.
Ni tus pantis tiradas en mi alcoba,
Aunque puestas en ti, era correrme tres veces por segundo.

Y fuimos nada antes de todo,
Y todo, como vil ladrón,
Camino siempre con una bala en las costillas.

Y bailo, maleta en hombros,
Camila entré abre las piernas,
La observo desde lejos,
Y yo que siempre he sido un tanto enamorado por inercia,
Te digo adiós entre sus tetas,

Y le cambio el apellido a mis suspiros.



                   Victor H. Salazar

viernes, 13 de marzo de 2015

Y también a ese pájaro muerto lo llamamos amor.

7:56, muy temprano para el cafe,
Desnudo me arrincono en tu pecho,
Que hace tiempo se olvido de mi apodo,
Corazón, amor, incluso en una ocasión me llamo por mi nombre.

Te voy a decir un secreto mientras duermes,
Yo también te soñé tan mía,
Con la carita envuelta con betún de pastel de bodas de oro,
Y hoy, en esta mañana,
Mientras se me llenan mis ojos de no se que,
Como me gustaría atarte a mi almohada,
Y que sueñes conmigo.

Cruzar la montaña,
Beber agua del río,
Cazar para la cena,
Leerte la espina dorsal,
Comprar el periódico cada domingo.

Quisiera que me dieras un abrazo,
No solo por inercia,
Que me mirarás a los ojos y me dijeras,
Amor, buenos días.

08:10 de la mañana,
Y aún es muy temprano para el cafe.


                    Víctor H. Salazar