lunes, 13 de agosto de 2012

lejos de ti...


…sé que vendrá.
Mis amigos rieron como hienas en celo…
Efraín se inclinó y me dio la mano…
Nooooo!!!!
Déjenme!

Yo se que vendrá…

…la tarde era un poco lluviosa.
Pero mi esperanza siempre ha sido efectiva…

La mirada ebria de aquella tarde calida de verano.
Hacía notar ya los cinco años atrás que había asistido puntualmente a nuestra sita…
Siempre esperanzado a que tu corazón la recordara…

A mi memoria vienen aquellas últimas palabras que me dijiste:
-solo me quedan 30 minutos para subirme al avión, me siento ridícula
Seguramente tú debes estar durmiendo, te quiero…
No puedo decirte nada más…

Desde ese día siempre asistía puntualmente a nuestro lugar de reunión.
Y partía hasta la última hora del día…

No me importaba morir de amor…
Muchos grandes hombres habían muerto en los últimos años del mismo malestar…


El tiempo cobra factura…
Y a veces son facturas impagables…


…las rosas del jardín habían perdido su color.
Ya no estarían listas para recibirte…

La tarde con lluvia que compraría un día de noviembre había caducado…

La barca aquella que tomaríamos hacia un lugar secreto había sido destrozada por una fuerte ola…

La muchedumbre por la que caminaríamos tomados de la mano había envejecido…

Los licores habían sido consumidos…

Lejos de ahí…

…el mundo seguía siendo el mismo.



Víctor H. Salazar Garcia    (delirum-tremens)

lunes, 6 de agosto de 2012

y sin embargo...


Olores perfumados, tácticamente…
El autor ha sido señalado en la época de sus confesiones…

La maldad, si bien es cierta, no siempre proviene del corazón…
Hay caminos transitables por la inteligencia y la imaginación…

…después de tanto maltratar su espíritu, se hecho a volar por la ventana…
Miro el reloj…
Eran las 5 horas de aquel viernes de semana santa…


Las palmeras, los tipos que salían apresurados de sus casas preparándose para el viacrucis…
El interesante caminar de aquel borracho que era esperado por su amor de juventud en la puerta de aquella casa azul…
Las viejecillas que caminaban lentamente implorándole al tiempo la belleza arrebatada…
Los ríos que arrastraban desde los cerros a los conejos muertos…
La muñeca de cabellos rizados que conquisto un día de mayo, coqueteando con los automovilistas que tocaban el claxon al verla pasar…

Antes de caer por la ventana se dispuso a ver el viento, ustedes dirán que estaba un poco loco por que el viento no se ve, pero el lo veía…

Siempre fue un hombre práctico, extasiado de las pequeñas cosas…
Enfermo de excesiva vida…

Miro el reloj, hacían ya las 5:20 cuando su cuerpo tocaba el suelo…


Regalo los ojos de un hombre de mundo…
Para que lloraran en los días de tristeza…

Regalo sus labios…
Para que en el frío invierno calienten un poco tu acostumbrado cuerpo…

Regalo sus brazos para las madrugadas de desesperación…

Regalo su pelo, regalo sus piernas…

Regalo todo…

…pero nunca el corazón.


Victor Hugo Salazar