…sé que vendrá.
Mis amigos rieron como hienas en celo…
Efraín se inclinó y me dio la mano…
Nooooo!!!!
Déjenme!
Yo se que vendrá…
…la tarde era un poco lluviosa.
Pero mi esperanza siempre ha sido efectiva…
La mirada ebria de aquella tarde calida de verano.
Hacía notar ya los cinco años atrás que había asistido puntualmente a nuestra sita…
Siempre esperanzado a que tu corazón la recordara…
A mi memoria vienen aquellas últimas palabras que me dijiste:
-solo me quedan 30 minutos para subirme al avión, me siento ridícula
Seguramente tú debes estar durmiendo, te quiero…
No puedo decirte nada más…
Desde ese día siempre asistía puntualmente a nuestro lugar de reunión.
Y partía hasta la última hora del día…
No me importaba morir de amor…
Muchos grandes hombres habían muerto en los últimos años del mismo malestar…
El tiempo cobra factura…
Y a veces son facturas impagables…
…las rosas del jardín habían perdido su color.
Ya no estarían listas para recibirte…
La tarde con lluvia que compraría un día de noviembre había caducado…
La barca aquella que tomaríamos hacia un lugar secreto había sido destrozada por una fuerte ola…
La muchedumbre por la que caminaríamos tomados de la mano había envejecido…
Los licores habían sido consumidos…
Lejos de ahí…
…el mundo seguía siendo el mismo.
Mis amigos rieron como hienas en celo…
Efraín se inclinó y me dio la mano…
Nooooo!!!!
Déjenme!
Yo se que vendrá…
…la tarde era un poco lluviosa.
Pero mi esperanza siempre ha sido efectiva…
La mirada ebria de aquella tarde calida de verano.
Hacía notar ya los cinco años atrás que había asistido puntualmente a nuestra sita…
Siempre esperanzado a que tu corazón la recordara…
A mi memoria vienen aquellas últimas palabras que me dijiste:
-solo me quedan 30 minutos para subirme al avión, me siento ridícula
Seguramente tú debes estar durmiendo, te quiero…
No puedo decirte nada más…
Desde ese día siempre asistía puntualmente a nuestro lugar de reunión.
Y partía hasta la última hora del día…
No me importaba morir de amor…
Muchos grandes hombres habían muerto en los últimos años del mismo malestar…
El tiempo cobra factura…
Y a veces son facturas impagables…
…las rosas del jardín habían perdido su color.
Ya no estarían listas para recibirte…
La tarde con lluvia que compraría un día de noviembre había caducado…
La barca aquella que tomaríamos hacia un lugar secreto había sido destrozada por una fuerte ola…
La muchedumbre por la que caminaríamos tomados de la mano había envejecido…
Los licores habían sido consumidos…
Lejos de ahí…
…el mundo seguía siendo el mismo.
Víctor H. Salazar Garcia (delirum-tremens)