miércoles, 2 de abril de 2014

...

Y ha llegado la nostalgia a casa,
Entro como un ladrón,
No ha tocado la puerta,
Tras el corredor blanco de las hortalizas de mama chela.

Se ha tatuado la sonrisa del descaro,
Y me ha atado,
Me ha atado al tacón de tus zapatos.

Tiembla de más,
El reloj ya marca medio día,
Y hace frio en esta tarde de canícula,
Como en el invierno de Oslo,
Entre mis manos friolentas.

Me ha enseñado los dientes,
Muerde poco pero,
Llega hondo,
Y cada tic tac del reloj de pared,
Hace estragos en mis ojos que no mienten.

Y he querido tararear la canción para dormir,
O pedir un taxi que me lleve hacia el abismo,
O colarme tus recuerdos con mis dedos,

Y acabar de prometerte mis silencios.

         Víctor H. Salazar 

No hay comentarios:

Publicar un comentario