martes, 8 de abril de 2014

...

Decía Iveth que lo mejor que le podía pasar era no amarme,
Pero ya estaba infectada hasta los huesos,
Yo reí un poco,
Era como comprar un boleto de avión,
Y no subirse por miedo a disfrutar el viaje.

Teníamos los días contados,
Solo dos velas más en mis próximos cumpleaños,
Y una camisa blanca en el tendedero,

Mientras escribo esto,
Siento no echarte de menos,
Aprendí a no llorarte,
Desde aquel día que te fuiste,
Con el primer tipo que te prometió mi olvido.

Aprendí a apagar las velas solo,
A lamer mis heridas,
A desearme un año nuevo feliz,
A volar aviones de papel desde la alcoba,
Y a echarme mil mentiras de que vuelves.

Pero no vuelves,
Y si algún día vuelves,
Ojala y sea tarde,
Que tu idioma no sea el mismo al que te fuiste,
Y que no sepas,
Que nunca sepas,

Que aun guardo tu espacio entre mi cama.


                        Víctor H. Salazar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario