Y llévate también los peces del estanque,
Al menos uno que es el que te pertenece,
El orgasmo fingido de la alcoba,
Las fotos del mediterráneo.
Y no dudes en marcharte,
Quizás el amor te llegue de golpe en la siguiente esquina,
O en aquel camión de enfermería,
Que casi estoy seguro,
Aun pasa imaginando que te subes.
Lo malo del amor,
Es que un día abres los ojos del todo,
Y ya no hay más delfines en la playa,
Ni el columpio de llanta que colgaba en aquel parque.
Y no pienses en quedarte,
No te miento que te odio después de tanto insulto,
Como aquella cicatriz,
Que me hiciste en el verano.
Víctor H. Salazar
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